El adiós de Francisco: un mensaje de fe y unidad para el mundo
“Renovemos nuestra esperanza y nuestra confianza en los demás, incluso en quienes son diferentes a nosotros o vienen de tierras lejanas, trayendo costumbres, formas de vida e ideas desconocidas. Porque todos somos hijos de Dios”. Con estas palabras, el Papa Francisco se despidió del mundo en su última aparición pública este Domingo de Resurrección, durante el tradicional mensaje *Urbi et Orbi*, leído por un clérigo asistente desde el balcón de la Basílica de San Pedro, mientras él permanecía sentado, visiblemente debilitado.
Menos de 24 horas después, el Vaticano confirmó su fallecimiento: “A las 7:35 de esta mañana (hora local), el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Dedicó toda su vida al servicio del Señor y de su Iglesia”, anunció el portavoz Matteo Bruni. Con 88 años, Jorge Mario Bergoglio fue el primer pontífice latinoamericano y el primero jesuita en ocupar el trono de San Pedro. Su pontificado estuvo marcado por una apertura hacia los más vulnerables, el impulso de reformas internas y una lucha constante por la paz y el medio ambiente.
El mundo entero ha comenzado a rendir homenaje a su legado. Líderes religiosos y políticos han expresado su pesar, destacando su humildad, su cercanía con los pueblos y su valentía para abordar los grandes desafíos contemporáneos. En los próximos días, se espera una gran afluencia de fieles a Roma para despedirse del Papa Francisco, cuyo impacto perdurará en la historia de la Iglesia y de la humanidad.