El expresidente José Mujica enfrenta complicaciones de salud por cáncer de esófago.
Fallece José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay y símbolo de la izquierda latinoamericana
José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay, figura emblemática de la izquierda latinoamericana y referente mundial por su sencillez, ha fallecido a los 89 años, tras una dura batalla contra el cáncer de esófago. La noticia fue confirmada por el presidente uruguayo Yamandú Orsi, quien había visitado al exmandatario en días recientes y ya había advertido sobre la gravedad de su estado de salud.
Mujica, quien lideró el país entre 2010 y 2015, falleció rodeado de su esposa, la exvicepresidenta Lucía Topolansky, y su círculo más cercano. Desde hacía semanas, se encontraba en cuidados paliativos, luego de suspender su tratamiento oncológico tras la extensión del cáncer al hígado. “Estoy hace más de 40 años con él y voy a estar hasta el final, eso fue lo que prometí”, había declarado Topolansky con profunda entereza.
La salud de Mujica se deterioró considerablemente en los últimos meses. En abril de 2024 anunció públicamente su diagnóstico, acompañado por su característica franqueza, reconociendo que el tratamiento sería complejo debido a otros problemas de salud que arrastraba desde años atrás, incluyendo una enfermedad inmunológica e insuficiencia renal.
El exgobernante había expresado su deseo de vivir con dignidad sus últimos días, sin prolongar su sufrimiento. Uno de sus últimos anhelos era llegar a cumplir 90 años el próximo 20 de mayo, fecha que lamentablemente no logró alcanzar.
Un legado que trasciende fronteras
José Mujica pasará a la historia como una de las figuras políticas más admiradas y auténticas de América Latina. Exguerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, pasó más de una década en prisión durante la dictadura militar. Tras la recuperación democrática en 1985, Mujica se convirtió en legislador, ministro y finalmente presidente, siempre bajo la bandera del Frente Amplio y del Movimiento de Participación Popular.
Durante su gobierno, impulsó reformas clave en Uruguay, como la legalización del aborto, el matrimonio igualitario y la regulación del cannabis. Pero su legado va más allá de sus políticas: su estilo de vida austero, su discurso honesto y su coherencia personal lo convirtieron en un símbolo mundial de ética política.
Nombrado por muchos como “el presidente más pobre del mundo” por renunciar a los lujos del poder, vivía en una modesta chacra en las afueras de Montevideo y donaba la mayor parte de su salario a causas sociales.
El pueblo uruguayo y líderes de todo el mundo comienzan hoy a despedir a un hombre que, desde la humildad, dejó una huella profunda en la historia contemporánea.