Intentan secuestrar en París a hija de CEO cripto; van tres ataques similares
Francia enfrenta ola de violencia contra empresarios cripto: investigan nuevo intento de secuestro en París
La Fiscalía de París investiga un nuevo y preocupante caso de violencia dirigida contra el sector tecnológico. Este martes, en el distrito XI de la capital francesa, tres hombres enmascarados intentaron secuestrar a una mujer de 34 años, identificada por medios locales como la hija de un alto ejecutivo de una plataforma de criptomonedas. El hecho fue grabado desde una ventana por una vecina y el video, que se viralizó rápidamente, ha generado indignación y alarma.
Aunque las autoridades aún no confirman públicamente la identidad de la víctima, la policía parisina ha asumido el caso a través de su unidad especializada en crimen organizado. La Fiscalía expresó su preocupación por la difusión del video, advirtiendo que puede interferir con la investigación y aumentar el sufrimiento de las víctimas.
Este intento de secuestro no es un caso aislado. Se suma a una serie de ataques recientes que han tenido como blanco a empresarios relacionados con el sector cripto. El pasado 1 de mayo, el padre de un empresario fue secuestrado y liberado días después con una mutilación. En enero, uno de los fundadores de la empresa Ledger y su esposa sufrieron un ataque brutal que terminó en amputaciones antes de ser rescatados por la policía.
Frente al incremento de estos crímenes, el ministro del Interior, Bruno Retailleau, anunció una reunión con líderes del sector de criptomonedas para reforzar las medidas de seguridad y generar conciencia sobre los riesgos actuales. El presidente Emmanuel Macron, por su parte, mantiene su agenda enfocada en el combate al crimen organizado, con visitas programadas a centros penitenciarios en el norte del país.
Expertos en seguridad advierten que Francia enfrenta una nueva amenaza criminal: los grupos delictivos han puesto la mira en las fortunas digitales y están recurriendo a la violencia directa contra las familias de quienes las controlan. Esta tendencia no solo representa un desafío para la seguridad pública, sino que también podría tener repercusiones económicas y políticas, en medio de un clima social ya tenso.