Ucrania ataca depósito de petróleo en Rostov, mientras Rusia bombardea Kiev
Las fuerzas armadas de Ucrania atacaron un depósito de petróleo ubicado en la región rusa de Rostov, al sur del país. La instalación, conocida como planta Atlas, era utilizada para abastecer de combustible y lubricantes a las tropas rusas desplegadas en las zonas ocupadas de Luhansk y Donetsk. La ofensiva fue llevada a cabo por unidades especiales, artillería y fuerzas de cohetes, y provocó un incendio en las instalaciones.
Este tipo de ataques forman parte de una estrategia ucraniana dirigida a afectar la infraestructura energética rusa y reducir su capacidad económica y operativa en el conflicto, que ya supera los tres años de duración.
Rusia bombardea Kiev con drones y misiles
En respuesta, Rusia lanzó una ofensiva aérea de gran escala durante la madrugada del lunes contra Kiev y otras regiones ucranianas. El ataque incluyó más de 350 drones, muchos del modelo Shahed, y 16 misiles, algunos de ellos balísticos. Las explosiones afectaron zonas residenciales, hospitales y otras infraestructuras civiles en la capital ucraniana.
En Kiev, al menos nueve personas murieron, incluyendo seis en un edificio residencial del distrito de Shevchenko que quedó parcialmente destruido. Además, se reportaron víctimas en Bila Tserkva y en Chernígov, donde dos personas fallecieron y otras diez resultaron heridas tras un ataque con drones.
Las autoridades locales reportaron un alto nivel de destrucción y movilización de servicios de emergencia, mientras que miles de ciudadanos buscaron resguardo en refugios subterráneos.
Escalada del conflicto
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, calificó los ataques como una violación grave al derecho internacional y reiteró que Ucrania continuará sus operaciones contra objetivos militares rusos. El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Oleksandr Syrsky, confirmó que se intensificarán las ofensivas en respuesta a las agresiones rusas.
Los bombardeos nocturnos contra ciudades ucranianas se han vuelto una constante en las últimas semanas, al tiempo que Kiev incrementa sus ataques a instalaciones estratégicas del lado ruso. Mientras tanto, las negociaciones para un posible alto al fuego siguen estancadas, en un conflicto que continúa escalando tanto en intensidad como en alcance territorial.