Tragedia aérea: Air India pierde el suministro de combustible tras el despegue
Un informe preliminar sobre el accidente del vuelo AI‑171 de Air India revela que poco después del despegue, ambos motores del Boeing 787‑8 Dreamliner dejaron de recibir combustible, lo que provocó una pérdida inmediata de potencia y una caída fatal.
A tan solo tres segundos del despegue, los interruptores de control de combustible se accionaron casi simultáneamente desde la posición de «marcha» a «corte», dejando los motores sin empuje. Aunque los controles fueron regresados a su posición original, uno de los motores reactivó apenas parcialmente, pero ya era demasiado tarde: el avión comenzó a descender y en cuestión de segundos se desplomó sobre una zona residencial cercana al aeropuerto.
En la grabación de voz de cabina se escucha un diálogo inquietante entre los pilotos: uno pregunta al otro si fue quien cortó el suministro de combustible, y la respuesta fue simplemente: “yo no lo hice”. Minutos antes del impacto, se emitió una llamada de emergencia («MAYDAY»), pero el contacto con la torre de control se perdió inmediatamente después.
El accidente dejó un saldo de 260 víctimas mortales, incluida la totalidad de pasajeros y tripulación a bordo y personas en tierra cerca del lugar del impacto. Solo una persona logró sobrevivir. El Boeing 787 implicado contaba con inspecciones recientes y no presentaba fallas técnicas conocidas, y los interruptores involucrados están diseñados con mecanismos de seguridad que hacen casi imposible su manipulación accidental.
Las autoridades indias han destacado que el informe preliminar no adjudica responsabilidad a los pilotos, la aerolínea ni al fabricante. La investigación continúa abierta, con apoyo de expertos internacionales, y se espera que el informe final esté listo dentro de aproximadamente un año.
Este caso representa uno de los peores accidentes de la aviación india en décadas y plantea serias preguntas sobre protocolos de seguridad y diseño de sistemas críticos en vuelo.